Qué se necesita para ser agente inmobiliario

Los agentes inmobiliarios son aquellas personas naturales, físicas o jurídicas cuyo trabajo es prestar servicios de mediación, asesoramiento y gestión en transacciones inmobiliarias. Estas transacciones pueden ser de compra-venta, alquiler, permuta o cesión de bienes inmuebles. Cada país tiene sus propias leyes respecto a los agentes inmobiliarios.

Por ejemplo, en Cataluña, España, para una persona poder ejercer como agente inmobiliario ha de estar inscrita de manera obligatoria en el Registro de Agentes Inmobiliarios. Este registro se hace con el fin de promover y favorecer la transparencia en este negocio, así como asegurar la protección de los consumidores.

La compra, venta y la valoración de inmuebles es una labor que no todo el mundo puede hacer a pesar de ser un profesional graduado de alguna carrera relacionada con el sector inmobiliario como, por ejemplo, arquitectura o administración de empresas.

 

Ser agente inmobiliario implica una capacitación específica, determinada, una gran preparación, profunda y rigurosa y, sobre todo, una ética inviolable.

Pueden ser agentes inmobiliarios aquellos que trabajan en el sector de la inmobiliaria y cumplen los requisitos de calificación profesional establecidos por la Ley. Pueden ejercer también el cargo todas las personas físicas o jurídicas que posean capacitación profesional suficiente y cumplan las condiciones legales necesarias.

Para poder ejercer este cargo la persona ha de disponer de un establecimiento abierto al público para las transacciones, con excepción de aquellos que trabajan a distancia o por Internet. Así y todo, estos agentes tienen que tener una dirección física a la cual el cliente pueda dirigirse en caso de necesitarlo.

En el caso de los agentes por Internet, agentes inmobiliarios virtuales, como se les conoce, hay dos actores principales: los oferentes y los demandantes de propiedades.

También hay que contar con la capacitación profesional que exige la Ley, y hay que crear y mantener una garantía, con total y vitalicia vigencia, que les permita responder por las cantidades que les sean otorgadas en el ejercicio de su trabajo, hasta que se apropien de ellas sus dueños.

Asimismo, se tiene que constituir y mantener una póliza de responsabilidad civil. El capital que debe garantizar la póliza se determina de acuerdo al reglamento. No obstante, ha de tenerse en cuenta el número de establecimientos que cada agente mantenga abiertos a los clientes. La póliza de seguro puede ser individual, o en el caso de una asociación de agentes, una póliza colectiva.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *